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LA ALEGRIA DE VIVIR

LA ALEGRIA DE VIVIR

 

Si dejamos abiertos de par en par nuestros sentidos , nuestro cuerpo y nuestro espíritu, en perfecta sintonía, conectaremos con la Naturaleza y con los demás seres.

 

Empezaremos a fluir mágicamente y  nos sentiremos inundados de paz,  de poder , de equilibrio , de belleza .

 La vida en sí misma es alegría.

Estar abiertos a la Naturaleza proyectándonos sobre ella con amor y con agradecimiento, admirando la fuerza del agua del mar,  el canto de los pájaros, el verde de los bosques , la espontanea  sonrisa de un niño, o el rostro tierno de un anciano, es la forma más sencilla y natural de enriquecernos con la alegría más sana y auténtica.

La alegría es un sentimiento vital y donde haya un soplo de vida, allí se encontrará la alegría.

El niño, desde su más tierna infancia, tiene que ser educado para la alegría poniéndole en contacto directo con el equilibrio, la fuerza y la belleza de los seres que le rodean.

 Ha de percibirlos, sentirlos  y amarlos para sentirse y amarse a sí mismo como parte integrante de la maravilla del Universo.

Ser alegre se puede  aprender , y el aprendizaje de la alegría debería ser la tarea primordial en la educación de un niño. Para ello los adultos tenemos que tener actitudes positivas , esperanzadoras y que los niños sintienan esa alegría en nosotros.

La alegría de vivir, la alegría de compartir con otros el camino de vivir, debe de ser potenciada, incrementada y enriquecida con nuestro ejemplo.

El niño descubre la alegría al sentir su propia vitalidad y su propio cuerpo en perfecta armonía. Los sentidos que le abren a la vida, le enseñan a descubrir las primeras alegrías instintivas. De forma gozosa, la piel «se alegra» en los besos v las caricias de la madre; los ojos disfrutan y «se alegran» con la variedad y matices de formas v colores; la boca se «alegra» con el placer que le produce la succión del pecho materno, y el oído se complace alegremente con los sonidos armoniosos.

Progresivamente, el ser humano va evolucionando hacia una alegría menos sensitiva y corporal y más interior, profunda y espiritual en la medida en que accede a la completa madurez mental y psíquica. la paz interior, la armonía y entendimiento con nosotros mismos y la aceptación de la realidad que nos ha tocado vivir, preparan el camino hacia esa alegría sublime que pone en paz al hombre consigo mismo y con los demás, y que sólo es posible encontrarla, asociada a los más nobles sentimientos que anidan en el corazón humano.

PARA CONVERTIR LA ALEGRIA EN HÁBITO.

 

·  Incrementar el nivel de autoestima del individuo, haciendo que se sienta importante y necesario en la familia, en la escuela, en el grupo de trabajo y, en definitiva, que sea apreciado y tenido en cuenta por los demás.

 

·  Llevar una vida sencilla, disfrutando de las cosas pequeñas y cotidianas que están al alcance de cualquiera: el descanso, el diálogo familiar, el contacto con la naturaleza, la diversión sana, el vivir intensamente el presente... pero moderando las exigencias y deseos ya que la búsqueda ansiosa y descontrolada de mayores satisfacciones conduce a la pérdida del propio equilibrio interno y, por tanto, de la verdadera alegría.

 

·  Pensar siempre en positivo, no permitiendo la entrada a nuestra mente de actitudes negativas desesperanzadoras. Que el pasado negativo o la inquietud v el desasosiego por el futuro no nos impidan vivir el presente en paz y armonía con nosotros mismos.

 

·  Conseguir que nuestra ocupación o trabajo sea fuente de alegría. Comprobar que el trabajo no sólo es la expresión clara de nuestra vitalidad, inteligencia y capacidad, sino que con él hacemos nuestra aportación a la sociedad, contribuyendo de forma directa al bienestar físico, intelectual, moral o espiritual de los demás.

 

·  Fomentar cada día, a cada instante, los sentimientos de aceptación, y de alegría de la realidad cotidiana, sea cual fuere. Tras cada sombra siempre se oculta un destello de luz. La alegría será siempre nuestra fiel compañera cuando convirtamos en hábito el descubrir siempre el lado bueno de las cosas.

 

·  No te conformes con sentir la alegría dentro de ti, haz que aflore al exterior y contágiala a quienes te rodean con palabras, actitudes y gestos que les arrastren a compartir tu propia alegría.

 

·  Aprende a no perder ni un instante en quejas inútiles sobre algo que es irremediable. Acepta , ya que  una actitud de protesta y disgusto por algo que no tiene solución, te privará de la alegría de vivir.

 

·  Convierte la alegría en tu mejor amigo, ya que es, sin duda, el ingrediente principal de la salud física, mental y psíquica.

Etiquetas: Isabel_Alonso

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